Estoy cansada del coronavirus, la COVID-19, la cuarentena y la tragedia. Ahora, esa soy yo, aislada en mi casa, con mi patio y mi cuarto, mi cama, mi café, mi comida, mi agua corriente, mi todo garantizado. ¿Cómo la está pasando la gente que no tiene nada? ¿La gente que en su casa no puede estar? ¿Las personas abusadas? ¿Los niños golpeados o peor, ignorados?
Las redes se inundaron de canciones en los balcones y ahora de aplausos en barrios cubanos, de gente cosiendo mascarillas, de niños viendo teleclases, de médicos abnegados… qué bonito todo. ¿Alguien se ha preocupado por esa vecina golpeada? ¿Los maestros llaman preocupados a sus alumnos con familias disfuncionales? ¿Los que critican y condenan a los adolescentes en la calle preguntaron si tienen a alguien en casa?
Claro…es muy fácil encerrarse en su torre y desde ahí cagarse en todo, y gritar «¡la gente es irresponsable!» «¡cierren todo!» «¡quédate en casa!». Desde que empezó el tranque no dejo de pensar en eso…en quién conozco que pueda necesitar echar una conversá…en quién pueda necesitar una latica de arroz…en quién solo quiera una taza de café.
Tratemos que el aislamiento social no sea aislamiento empático, tratemos de ayudarnos, de ser mejores. Con mascarilla, con guantes, como si es forrao en nylon, pero vamos a ayudarnos.
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Qué triste realidad 🙁 😭