Entre gordas y princesas.

Este es texto para Claudia y Paula, amigas de pantalla que todavía no he abrazado; y es para ellas porque ya Paula está en esa edad en que se reconoce y busca ver princesas como ella, pero es difícil encontrarlas porque el patrón Disney concibió a las gordas como villanas o ancianas adorables por mucho tiempo.

Cuando yo tenía la edad de Paula no me cuestionaba que las princesas fueran esbeltas, rubias y delicadas. A mí realmente me daba un poco igual, mi talla era con Sarabi y los Power Rangers.

La primera «princesa» que me gustó fue Marina, la de Simbad: la leyenda de los 7 mares (2003); esa no era princesa ni na, pero se iba a casar con un príncipe (Proteo). Me gustó porque tenía el pelo corto, se empató con el que le dio la gana y tenía más pantalones que toda la tripulación. La recuerdo antes que al resto porque en mi primaria veíamos todos los días la película después de almuerzo, y bueno, esas cosas quedan en la mente.

Marina

Marina no era gorda, pero hacía lo que le daba la gana. En esa misma cuerda estaban Mulan y Pocahontas, bisexualidad y jineteo aparte. La primera gorda que recuerdo haber admirado, es el hada de Sleeping Beauty (1959), Merryweather (Primavera en la versión castellana). Tremenda mala forma, tremendo swing y tremendo corazón, muerta con Merryweather ¡azul!. Esa fue la mía hasta que apareció Fiona.

Primavera

Fiona es todo lo que sabemos que es, pero además su objetivo es ser libre y casarse. Jelou, los ignorantes dicen que las feministas rechazamos el matrimonio, ¡mentira! El matrimonio es tan válido como la soltería, las feministas queremos que todas tengamos la oportunidad de decidir qué queremos. Aunque Fiona termina aceptándose porque su verdadero amor es igual que ella, eso no significa que Shrek haya decidido o la haya influenciado, vamos, ese nivel de profundidad no se le puede pedir al DreamWorks del 2001, bastantes estereotipos estaba rompiendo ya. Además, ni Harold ni Lilliam son pelirrojos, y ese color de pelo no es natural, por tanto y por consiguiente Fiona se tiñe el pelo y es más cool todavía, porque ella decide sobre su cuerpo y nadie la puede detener.

Fiona

Otra «princesa» que nos viene bien en esto de los tambuchitos es Lilo, que fue el primer acercamiento a la cultura hawaiana de muchxs. Lilo es la tiza y no lleva tanta explicación. Como mismo Po de Kung Fu Panda (2008) es el tipo ideal pa ver que unx puede ser gordx y aún así ser Guerrerx Dragón. Y la musa más coqueta de Hércules (1997) es Talía (la de la comedia). Además, hay que ver sí o sí a Tracy (Hairspray, 2007) pa que veas a una gorda de verdad partir la pista.

Lilo
Po
Tracy
Talía

Entonces, Paulita, aunque no veas muchas princesas gordas entre las clásicas, céntrate en lo que hacen: las que se sientan a esperar el príncipe o las que salen a lucharse su yuca. Piensa que de verdad de verdad, lo importante es lo que piensan y dicen, lo que demuestran. Mírate en esos ejemplos que te doy y busca los tuyos propios en las películas que siguen saliendo y que no he visto (por vieja que soy). Hazte tú misma la princesa o la khaleesi que quieras ser… hasta que descubras que en realidad Úrsula y la Reina de Corazones son la verdadera tiza y la mayoría de las «heroínas» unas mongas decorativas.

Peggy

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