Sobre una portada, una pregunta y un análisis instantáneo.

Da vueltas por ahí cierta portada de la revista Caras que lleva en su titular el tamaño de la princesita holandesa de 16 años. La muestra feliz y hermosa, pero acompaña esa imagen fresca el pesado texto «lucha contra el bullying, blablabla».

Han renacido viejos debates porque la llaman «plus size» y hablan de su «forma de mujer real».

Bueno, varios problemas presenta la portada esta, veamos por arribita qué podemos encontrar:

Por un lado está la superficialidad del encabezado. ¿Qué necesidad hay de hacer show con la gordura de la princesa? Aunque está súper bien visibilizar a una princesa gorda, se puede convertir en un referente positivo para las muchachitas del mundo que aún tienen a Disney (y a la monarquía romántica) como ideal y, ¿por qué no? como representante en un mundo de fantasía.

Ahora, el parrafito habla de bullying…se burlan de la princesa por gorda, ¿cómo vamos a escapar nosotras, simples mortales de este abuso?

¿En serio, people? ¿Por qué la portada de la revista está enfocada a la defensa personal y familiar, en lugar de un llamado al cese del bullying? ¿Por qué dirigen su mensaje a la víctima y no al agresor? Por eso es que pocas campañas de bien público triunfan, ¡jelou! la víctima sabe que es víctima, sabe que tiene que defenderse. El abusador es el que debería sentirse señalado.

¿Me parece feo o errado el término plus size? No. Gorda es una palabra con una carga semántica antiquísima, sigue siendo agresiva. Hace rato declaré la necesidad de normalizarla. Su variante gordita implica lástima, hipocresía, cierta vergüenza para hacer notar el peso corporal. Yo digo gorda, me identifico así, identifico a mis semejantes así, y rechazo desde hace más o menos un año que me digan fuertecita, trabaíta, anchita y por supuesto, gordita.

Ahora bien, para la mayoría el término sigue siendo un ataque, una de las ofensas más comunes. En gran medida por eso el #BoPo legitimiza el término plus size para referirse a las gordas de una forma «menos hiriente», aunque sea una estupidez. Las mujeres gordas que posturean en Instagram, las que son modelos profesionales, incluso que las que representan marcas importantes y demás se denominan plus size, en orden de normalizar esa característica física sin caer en la «ofensa» que traen los términos gorda o fat.

Sobre el anglicismo, esos términos nacen del mercado y francamente el  hispanoamericano está muy atrás en el tema. Quizás cuando avance la tendencia a tener tallas grandes en las pasarelas o en la televisión se adopte un término en castellano. Lo ideal sería que nos dijéramos gordxs sin miedo a que se tome como ofensa pero francamente nos falta mucho para llegar ahí. Es como la palabra pu*a.

Entonces, resumiendo:

La portada está mal, lo único digno que tiene es el vestido que está perrón y lo quiero para mí. La buena noticia es que hay una princesa gorda haciendo portada. Mala, pero portada. Y lo triste es que hay millones de niñas por ahí pensando todavía que el peso corporal define algo importante en la vida.

La portada de marras.

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