Hablemos de Gordura (Parte II)

Cuba, el país de la mulata, de la jinetera, de la criollita, de Tropicana, de la calentura, de las mujeres que están ricas, están buenas, y que se lo puedes hacer saber sin lío, porque la cubana está curá de espanto, es súper sexual y le encanta que le hables de todo lo que le vas a hacer sin siquiera conocerla.

Cuba, donde estar flaca es sinónimo de estar malísima y no hay dios que te hinque el diente, pero es preferible eso a ser una ballena que te aplaste, a ser una gorda envidiosa, a molestar en la guagua, a no caber por la puerta, a romper una silla.

Cuba, el país machista, que juzga por cómo luces, que te destruye si eres obesa, que invisibiliza tu problema porque el bloqueo es más importante.

Cuba, el país donde si eres mayor y estás gorda, eres una madre dedicada, y si eres joven, seguro eres lesbiana. Cuba, el país de las etiquetas.

En Cuba es muy difícil ser gord@, más que todo por la burla silente, por el chiste fácil, por los comentarios fuera de lugar. En Cuba es difícil vestirse, porque son escasas las confecciones XL, porque por más que nos gusten, los vestidos no se pueden llevar a todas las ocasiones, y los hombres gordos…no quiero ni imaginar por lo que atraviesan.

En Cuba hemos aprendido a levantarnos cada mañana y lidiar con las miradas de la sociedad, con la dichosa pregunta «¿pero tú eres de aquí? ¡pareces canadiense!», hemos aprendido a querernos y a valorar lo que verdaderamente importa.

En Cuba me critican por no usar faja, por comer mucho, por no hacer ejercicio, por usar shorts, así…sin saber si estoy gorda por decisión o por enfermedad, si como mucho o no, si me importa su opinión o no. Pero no me cojo lucha, porque en Cuba también critican a las que no se alisan el pelo, a las que no se ponen tacones, a las que se operan.

Es decir, que en Cuba, la individualidad todavía es un terreno inexplorado, que la autenticidad hay que explicarla (si estás pa’ eso, yo ni me desgasto), que los miles de problemas de diversa índole son más importantes que el bienestar mental y la aceptación de los cuerpos.

Entonces…¿hace falta concientizar a la sociedad? ¿hace falta prestarle atención a los mensajes mediáticos y modelos de conducta? ¿hace falta ropa grande y diversa? ¿hacen falta las modelos plus size cubanas para ayudar a visibilizar la situación? Yo creo que sí.


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2 comentarios en «Hablemos de Gordura (Parte II)»

  1. Vivimos en una sociedad marcada por esteriotipos, que sigue ciegamente patrones de belleza y de malas actitudes constantes, donde no hay respeto ni humanismo, donde la burla es el pan de cada día, apoyo este magnífico movimiento de superación y seré parte de esta lucha por la mejora social.

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