A mí el Miss Universo me importa muy poco. Detesto el concurso por su esencia, la ultra-hiper frivolidad, la competencia absurda ¿por demostrar quién es más bella e inteligente?, la enajenación que logra en el espectador y los daños psicológicos que trae a las concursantes que pierden y no sabe cómo salir del bache.
No es solo Miss Universo, en mi maleta del desprecio entran todos los reality shows que de alguna forma denigran o provocan agravios, pa’ reality los de talento…y pa’ eso.
Volviendo al tema (que está mal puesto el nombre, no incluye a la gente de Asgard ni Vulcano) se ha armado un revuelo por la elección de Zozibini Tunzi en este 2019…pero ¿por qué? No es la primera negra en ganar, antes de ella cinco lo hicieron, obviamente que en 68 años solo 6 veces haya sucedido, deja mucho qué decir al respecto pero bueh… la cosa va más allá… es una mujer bien educada, licenciada en Relaciones Públicas y Tecnología en la Universidad Tecnológica del Cabo, de Sudáfrica, es activista por los derechos…ahhh, ahí está la cosa.
Lo que evidentemente «molesta» a los ofendidos es que tenga voz, que use (como ya está haciendo) su fama para reivindicar a la mujer africana, a la mujer negra. El escenario del Miss Universo, precisamente por ser la cumbre de la frivolidad, se convierte en el escenario ideal para extender una batalla que, felizmente, va pasando el límite racial y entra en el terreno de la aceptación personal y la autoestima.
Entonces, bienvenida sea esta voz que aprovecha todo lo que tiene para ponerlo al servicio de una causa más que necesaria. Y no caigamos todos en la cortina de humo «es bella, no lo es». El pollo del arroz con pollo, no es cómo luce, sino lo que tiene que decir.
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esperemos por sus discursos que espero nunca se descontextualicen de su cuna natal. Vienen otros tiempos para esa mujer negra que ahora llena portadas de revistas.
Exactísimo. Habrá que esperar.